lunes, abril 16, 2012

La Antártida no se está descongelando

Desde 1979 el continente antártico ha aumentado su extensión de hielo, algo que contradice los anuncios del alarmismo climático.

Una y otra vez las voces alarmistas del calentamiento global antropogénico difunden verdades a medias o incluso falsedades con el fin de engañar al público en provecho de sus propios intereses, cualesquiera que estos resulten ser.
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Mapa de la Antártida mostrando la ubicación de la península antártica.
© Wikipedia
Muchas veces estas alarmas se publican año a año, repitiendo los mismos conceptos una y otra vez esperando que el público haya olvidado sus fallidos augurios del año anterior y difundiendo generalmente datos y fotografías (muchas veces trucadas) obtenidos en los momentos más convenientes para sus fines, principalmente durante el verano (temperaturas más altas, deshielo, etc.).

A veces esas supercherías son nada más que un montón de tonterías, pero otras tienen una apariencia realmente científica. En estos casos todo parte de uno o dos datos reales a los que se les agrega el resultado de algunos modelos de computadora (que no son realidad, sino meras especulaciones con más o menos fundamento) y se elimina cuidadosamente toda referencia a información científica que contradiga el engaño y/o que pueda iluminar al lector.

En estos primeros días de abril el tema ha sido la supuesta fusión de los hielos antárticos a causa del calentamiento global antropogénico, y para eso un muy reciente informe de ESA, la Agencia Espacial Europea, ha mostrado la rotura de la plataforma de hielo Larsen junto a las costas de la Península Antártica. Para demostrar la tendencia engañosa de sus afirmaciones deberemos hacer un pequeño ejercicio de aprendizaje y análisis, la mejor manera de desmontar cualquier superchería.


¿Qué es la Península Antártica?

La Península Antártica es una pequeña región del continente antártico que se extiende por unos 1300 km desde los 63º hasta los 68º de latitud sur y que junto con la plataforma de Larsen ubicada en su costa oriental se encuentran a 2750 km del polo sur, latitud y distancia que trasladadas al hemisferio norte corresponden aproximadamente al centro de Alaska y de Islandia, bien dentro de Canadá, Noruega, Rusia, Finlandia o Suecia, lo que prefieran.

Por esa razón goza del clima más benigno del continente, con temperaturas que en verano alcanzan los 2 o 3ºC y que en invierno descienden hasta los -10 a -15ºC (es decir, benigno para lo que son las temperaturas del resto de la Antártida), lo suficientemente suave como para que guarde la mayor concentración de estaciones de investigación de la Antártida y sea la región del continente más visitada por cruceros de excursión.

La península cubre un área de aproximadamente medio millón de kilómetros cuadrados, apenas un 4% del área total del continente antártico. ¿Y qué pasa en el otro 96%? El informe ni lo menciona, por supuesto. Más adelante veremos los motivos de tal “olvido”.

¿Qué es la plataforma Larsen?

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Mapa de la Península Antártica con la plataforma Larsen.
© Wikipedia
Es una capa de hielo ubicada sobre el mar (no es hielo continental) que se extiende de norte a sur a lo largo de la costa este de la Península Antártica y que está compuesta en realidad por tres plataformas contiguas: A (la menor), B, y C (la mayor). Este hielo procede de tierra firme, y el peso acumulado de su producción continua lo va deslizando hacia el mar donde se une a más hielo que se ha formado en la superficie del mar por las bajas temperaturas.

Con el tiempo la plataforma se va extendiendo cada vez más lejos de la costa (como vemos, para este “crecimiento” se necesita más hielo que procede del continente, y este se forma lógicamente a temperaturas bajo cero). Dependiendo de diversos factores, llega un momento en que la plataforma se rompe. Las razones principales son mecánicas, por el apalancamiento que produce el movimiento del mar por corrientes, oleaje, etc. Este proceso se denomina “calving” (algo así como "parir" o "retoñar" en inglés), al que se agrega lógicamente algo de deshielo en sus partes superior e inferior cuando las temperaturas suben especialmente durante el verano austral.

Este proceso de ruptura es completamente normal, y ha venido sucediendo desde hace millones de años. Todos los años vemos uno o dos ejemplos en diferentes plataformas antárticas y este ha sido uno de ellos.

Entonces, ¿se fracturó recientemente la plataforma Larsen? La contestación es sí, y quizás ese sea el único dato completamente fidedigno del informe. También, como siempre, esto ha sido el resultado de causas diversas, algunas bien conocidas, otras algo menos y aún quizás otras que son poco más que meras especulaciones.

¿Ha aumentado la temperatura en la Península Antártica?

En mi opinión la respuesta más honesta es: “aparentemente sí, dependiendo del período que se considere, pero no sabemos exactamente cuánto ni porqué”.

El informe habla de un aumento de 2,5ºC en los últimos 50 años, y da como causa el calentamiento global antropogénico, es decir el causado por el CO2 (dióxido de carbono o anhídrido carbónico) generado por la actividad humana. Son en realidad dos afirmaciones, y hay problemas muy serios con la exactitud de ambas.

Primero, la temperatura. El informe comenta sobre los últimos 50 años, pero en realidad las mediciones realizadas directamente en la plataforma Larsen datan solamente desde 1985, y los resultados indican que la tendencia ha sido básicamente constante, quizás incluso con algún pequeño descenso:

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Mediciones NASA GISS de las temperaturas sobre la plataforma Larsen, desde 1985.
© NASA GISS

Veamos entonces los datos de las estaciones más cercanas a la plataforma y que tengan una historia lo suficientemente larga. Son cinco: Faraday (desde 1944), Rothera Point (desde 1946), Bernardo O'Higgins (desde 1963), Base Esperanza (desde 1945) y Base Arturo Prat (desde 1966).

Todas estas estaciones tienen algo en común: en ninguna de ellas se puede encontrar un calentamiento que alcance los 2,5ºC a lo largo de los últimos 50 años. De hecho, cualquier calentamiento que haya habido ocurrió sin excepción antes de 1980. Para ser meticulosamente exactos, en la estación de Rothera Point sí hay un calentamiento de ese tenor si se toma como punto de partida el año de 1960 que es cuando se da el valor más bajo de todo el registro, pero si se toma el año de 1958 o el de 1964 el calentamiento sería de algo así como 1,5ºC.

Como vemos, el punto de partida puede resultar muy importante. Efectivamente, si se toma todo el período registrado en esa misma estación se puede constatar un ligero descenso de punta a punta (1946-2012).

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Registro de temperaturas de la estación Rothera Point desde 1946.
© NASA GISS

De todos modos ha habido muchos altibajos, y para tener una idea más clara de lo que digo publico aquí la gráfica correspondiente a dicha estación. Todos los datos anteriores son oficiales y provienen de NASA GISS, como podrán verificarlo al cliquear sobre los enlaces correspondientes.

¿Ha aumentado la temperatura en la Antártida?

Como mencioné más arriba, la península Antártica cubre un 4% de todo el continente, y en cuanto a sus temperaturas es claramente anómala con respecto al resto de la Antártida.

Lo primero que debemos recordar es que la Antártida es un lugar muy frío. Su superficie es de 14 millones de km2 y está cubierta en un 98% por una capa de hielo de 1,6 km de espesor promedio. Allí se alcanzó la temperatura más baja jamás registrada con -89,2ºC en el lago Vostok, y las temperaturas promedio llegan a unos -85ºC en el interior en invierno, y pueden llegar a los 10ºC en algunas zonas de la costa en verano.

La temperatura total promedio del continente también puede ser conocida con bastante precisión. Lo mejor para ello son los datos satelitales con los que contamos desde 1979.

Antártida_temp_satelital_desde_1979

Antártida: no solamente no hay calentamiento desde 1979, sino que incluso hay un ligero enfriamiento. La línea de puntos negros indica los niveles en aumento del CO2 , demostrando que no se correlacionan con la temperatura.
© C3 - Climate Cycles Change

Los registros satelitales son válidos para casi todo el continente antártico, quedando fuera de ellos una pequeña región que rodea al polo mismo, que no puede ser observada por los satélites. Esa zona en blanco no afecta significativamente al promedio de la temperatura general del continente, aunque sea probablemente la más fría durante todo el año.

Como vemos, no ha habido ningún aumento de las temperaturas antárticas a lo largo de estos últimos 33 años, a pesar de los continuamente crecientes niveles de CO2. Evidentemente este gas, tan necesario para la vida y no contaminante (lo producimos dentro de nuestro cuerpo, en concentraciones al menos treinta veces mayor que la que existe en la atmósfera) no tiene nada (o prácticamente nada) que ver con el así llamado calentamiento global antropogénico.

En realidad, y precisamente por causa de que no se ha conseguido ninguna prueba de esa relación, que todo este tinglado pasó a llamarse “calentamiento global” a secas. Pero en los últimos años, y como las temperaturas globales no han aumentado en los últimos 14 años, los alarmistas de siempre decidieron llamarlo “cambio climático”, una auténtica perogrullada ya que el clima está cambiando continuamente por razones naturales igual que como lo ha venido haciendo desde hace 4500 millones de años, a lo largo de toda la historia de nuestro planeta.

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Temperaturas globales, medidas por satélite, desde 1998 a la fecha. Podemos ver que no solamente no se han elevado, sino que incluso han descendido ligeramente.
© woodfortrees

Entonces, ¿qué pasa con el hielo antártico?

Pues muy bien, gracias. Por un lado, en estos mismos momentos está sobre la media, como lo muestran las mediciones de los organismos que se encargan de los registros correspondientes:

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Actualmente, la extensión del hielo antártico está sobre la media histórica.
© NSIDC

Pero esto no es todo, ni mucho menos. También los registros de hielo de los últimos 30 años y pico, desde 1979 para ser más precisos, muestran claramente que su extensión se ha mantenido más o menos constante, con altos y bajos, y que precisamente en estos momentos está un poco por encima de la media:

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La extensión de hielo antártico se ha mantenido más o menos constante desde 1979.
© Cryosphere Today

Hay una prueba más todavía. Un estudio muy reciente, publicado este mismo año en Geophysical Research Letters y que cubre el período 1979-2010, indica que el volumen de agua procedente del deshielo no han aumentado en el lapso considerado.

Sus autores así lo indican claramente en la presentación del paper (así se denomina a un artículo científico aceptado en una publicación especializada después de ser revisado por sus pares en un proceso conocido como peer review):

“No hemos descubierto ninguna tendencia estadísticamente significativa en el volumen del agua de deshielo, ni continental ni regional, por el período de 31 años 1979-2010”.

Esta es la gráfica correspondiente:

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Volumen de agua de deshielo en la Antártida por el período 1979-2010. No solamente no ha aumentado, sino que incluso ha descendido un poco.
© Geophysical Research Letters

Evidentemente, si ahora hay igual o menos agua de deshielo no puede haber más deshielo que antes.

Conclusiones

- La plataforma Larsen se ha fracturado recientemente, tal cual lo ha hecho muchas veces en la historia. El mismo proceso sucede periódicamente en todas las otras plataformas de hielo de la Antártida.

- Las razones de estas fracturas pueden ser varias, incluyendo principalmente razones puramente mecánicas (cuando alcanza cierta extensión el hielo se quiebra por los movimientos del mar que está debajo y por su propio peso). También puede haber causas de deshielo por la temperatura del aire sobre ella y del agua por debajo.

- Aparentemente, la temperatura de la Península Antártica ha aumentado durante los últimos 50 años aunque para períodos mayores hay indicios de un leve enfriamiento. La entidad de este aumento no está bien establecida, pero se observa claramente que todo el producido ha sido anterior a 1980, y que desde 1985 no se registra ningún calentamiento mayor. Tampoco se conocen las razones de ese ascenso de las temperaturas, aunque hay varias suposiciones (actividad volcánica, variación de corrientes marinas, etc.).

- La temperatura general de la Antártida no ha aumentado desde 1979, aunque sí lo han hecho los niveles de CO2, lo que demuestra una falta de correlación entre ambos fenómenos por lo menos en el lapso considerado de algo más de 30 años.

- El hielo de la Antártida no está desapareciendo, ni mucho menos, sino que por lo menos se ha mantenido constante durante los últimos 33 años. No hay ningún “deshielo catastrófico” ni, por lo tanto, razones para alarmarse.

- Desde 1998 el calentamiento global se ha detenido, y durante los últimos diez años hemos visto incluso un pequeño enfriamiento que todavía no es estadísticamente significativo.

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Como dice Doug L. Hoffman:
“Cuídense, disfruten el interglacial y manténganse escépticos”.
”edad_de_hielo”

5 comentarios:

Larissa Huggens dijo...

Es algo natural que las personas interesadas en el argumento antropocéntrico sean catastrofistas. Todo se podría solucionar con un presentación neutral de todo estudio (exponer motivos a favor y en contra de X relación), y dejar de lado las respuestas cortas. Dejar de lado y el sí y el no, y comenzar a usar "sí, por qué...

Pero no lo sé, todo se va a deshielar y estaré cubierta por 7 metros de agua antes de ver argumentos coherentes. Deshielo imaginario, por supuesto.

Saludos!

Anónimo dijo...

En realidad lo que esta desapareciendo es el polo norte, no la antartida, el problema de la antartida es el agujero de ozono que hay sobre ella.

pvl dijo...

Yo era uno de los que hace algunos años se creían acríticamente todo este inmenso camelo que es el calentamiento climático de origen antropocéntrico. Luego a base de lecturas como las de tu blog me he dado cuenta, que me estaban engañando como a un chino.

Carlos dijo...

Como todos tus escritos, plagados de información documentada, me fascinan al pensar las horas que dedicas para tal tarea. Y me consta que tus argumentos no son falaces, ni mucho menos tendenciosos.

Saludos

Heber Rizzo dijo...

Carlos:

Gracias por tus conceptos.

Aprovecho para decir aquí que los enlaces a las diferentes estaciones de la plataforma de Larsen dirigían a la propia página de GISS... pero ya no están más.

Evidentemente, hay que suprimir datos o modificarlos para que no se vea la verdad.

Afortunadamente, ya los había guardado en mi PC, de modo que a la brevedad los volveré a publicar.